‘Más allá del fútbol’ con Rubén de la Red: una historia de ambición, éxito y reinvención

May 7, 2026 | Fundación AFE, Veteranos/as

En el tercer episodio de ‘Más allá del fútbol’, el podcast de la Fundación AFE, Rubén de la Red (Madrid, 5 de junio de 1985) repasa su vida tanto en el ámbito profesional como en el personal. En la entrevista, realizada por Eneko Fernández de Garayalde Giménez, el futbolista recorre su trayectoria deportiva, cortada con tan sólo 23 años al sufrir un síncope en un partido. “No pienso en lo que pudo haber sido…”, con esta tajante frase reflexiona sobre aquel episodio que le obligó a colgar las botas prematuramente.

“Voy a decir que era inquieto para no decir una palabrota”, dice para empezar al evocar su niñez, “estaba todo el día en el patio de casa jugando con la pelota. Había mucha pasión y muchas ganas por jugar. Cuando eres pequeño, no piensas en otras cosas. También se me daba bien el tenis, que lo practicaba todos los veranos. Hasta llegué a ganar algún torneo…”.

Tras iniciarse en el Colegio Jorge Guillén de Móstoles, su padre formó un equipo de fútbol 7 con el que completó junto a sus compañeros una liga espectacular cuando Rubén era Benjamín de primer año, compitiendo con jugadores tres años mayores. Un técnico del Real Madrid se fijó en él y “allí me presenté, en la antigua Ciudad Deportiva, con sus campos de tierra en las que nos curtíamos tantos futbolistas”.

Cuando iba a dar el salto al fútbol once, durante una pretemporada sufrió una herida en una rodilla que requirió puntos. Al quedarse sin sitio en el Real Madrid por esta circunstancia, al estar hecho ya el equipo, se marchó al Móstoles siendo Alevín de primer año. Desde niño destacaba no solo por su juego, “también por marcar muchos goles”, algo que mantuvo en el Móstoles y que le permitió regresar al Real Madrid en categoría Cadete. Durante el ciclo formativo, “siempre tuve mucho gol y mucha ambición. Tenía un buen golpeo de balón, marcaba de falta, desde fuera del área… Mi ambición hacía que quisiera ser el mejor”, señala.

“De niño tenía mucho gol, un buen golpeo de balón, marcaba goles de falta, desde fuera del área… Mi ambición hacía que quisiera ser el mejor”

Tras un primer año complicado, fue asentándose poco a poco hasta rendir a gran nivel de forma continuada en los tres equipos de categoría Juvenil. En el Juvenil de División de Honor trabajó a las órdenes de Quique Sánchez Flores, “una categoría de mucho nivel, muy bonita y exigente. Fui haciendo camino poco a poco y en aquel equipo firmé un buen año”.

Su rendimiento le llevó a ser convocado para disputar el Europeo Sub-19 en Suiza, donde España se proclamó campeona: “El seleccionador apostó firmemente por mí a pesar de que me había ido a ver a un partido ante el Espanyol en el que perdimos por 3-0”.

“Recuerdo que en las semifinales me tocó marcar el penalti que nos metió en la final ante Turquía”, recuerda. Aquel equipo contaba con jugadores como Silva, Gavilán, Amorebieta, Sergio Ramos, Soldado, Borja Valero, Juanfran o Albiol. “Algunos de ellos ya en Primera División en sus respectivos equipos, mientras que los del Real Madrid aún no habíamos llegado al primer equipo. Lo pasamos fenomenal en aquel torneo”.

“Coincidir con solo 19 años con los Galácticos fue una etapa que no me la va a quitar nadie; eran a cada cual mejor, era un máster diario tremendo”

De la Red continuó creciendo sin parar. De su etapa en la Sub-21 recuerda especialmente un momento en el que compartía concentración con “Antonio Puerta y le convocaron para la absoluta. Fue un momento muy bonito porque podían haber citado a otro y decidieron convocar a un futbolista de la Sub-21”.

En el Real Madrid empezó a ganar protagonismo en la época de los Galácticos, entrenando con asiduidad junto al primer equipo: “He tenido una carrera muy corta, pero coincidir con solo 19 años con aquellos jugadores fue una etapa que no me la va a quitar nadie. Entrenar con Ramos, Iker, Figo… Eran a cada cual mejor, era un máster diario tremendo”. “Me faltó estar en la etapa de Cristiano Ronaldo y Benzema, que han ganado tantas Champions”, añade.

Fue protagonista del ascenso del Real Madrid Castilla a Segunda División y las ofertas no dejaban de llegar, algo habitual desde su etapa en el Juvenil División de Honor. “Ya Quique Sánchez Flores me quiso llevar al Getafe en su momento”, recuerda. Explica que en aquellos años “salían compañeros, pero yo me quedaba a pesar de tener ofertas de clubes como Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla, Villarreal, Newcastle, Aston Villa, Arsenal… Tras firmar un contrato con el primer equipo, en verano me dicen que tengo que salir tras tres años sin hacerlo porque no me dejaban”.

Llega el Getafe con una oferta a última hora, un 31 de agosto, “y firmo con ellos, época en la que Laudrup era el entrenador”. El club quería que saliera cedido, “pero yo me negué porque quería hacer mi carrera. Fue mi mejor año, la temporada 2007-2008, y el equipo se clasifica para disputar competición europea”. Recuerda aquella etapa como espectacular: “Había una mezcla de jóvenes y veteranos. Mi primer partido lo jugué en la banda derecha porque estaban Celestini y Javi Casquero. Me costó entrar en el once porque había gente muy buena. Los veteranos nos dieron mucha consistencia a los jóvenes”.

“Cuando estaba en la cantera del Real Madrid, no me dejaban salir; tenía ofertas de Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla, Villarreal, Aston Villa, Arsenal…”

Luis Aragonés le convocó para la Eurocopa de 2008, algo que no pasaba por su cabeza, “pero como todo en la vida, hay que tener fortuna… Albelda y Angulo fueron apartados por Koeman y Luis se fijó en mí. Salen también del equipo Raúl y Michel Salgado. Y apostó por otros, como Villa y Torres en ataque”.

De la Red entiende que “se dieron una serie de circunstancias y Luis fue valiente tras mi buena temporada, con 9 goles en Primera División. Sin Albelda hay un hueco. Laudrup fue valiente y Luis también a la hora de elegir a los jugadores que fueron a la Eurocopa. Tenía unos 11 o 12 jugadores que eran los suyos, y el resto estábamos como un premio por el trabajo de cada uno. Eligió bien a los futbolistas”.

“Te lo has ganado, estate preparado para jugar”, me dijo Luis, y “el equipo lo hizo increíblemente bien. Jugué contra Grecia, lo hice bastante bien y marqué. En aquel torneo jugaban los mismos porque lo hacían muy bien”. “En cuartos de final había miedo en el ambiente, salimos temerosos ante Italia. Pero ese día fue importante y, al pasar por penaltis, sabíamos que algo iba a pasar tras superar esa barrera psicológica de los cuartos”, señala.

Nunca olvidará la llegada a Madrid con el trofeo: “Había gente en el aeropuerto, en la carretera, en los puentes, en las calles de la ciudad… ¿De dónde ha salido tanta gente?, nos preguntábamos. Nunca ha habido tanta en una celebración. Teníamos la sensación de que estaba todo el país. En ese momento nos dimos cuenta de lo que había significado ganar la Eurocopa”.

“A la llegada a Madrid tras ganar la Eurocopa había gente en la carretera, en los puentes, en las calles… Teníamos la sensación de que estaba todo el país”

Con efecto inmediato, “el Real Madrid me recompra, algo que sabía desde antes de la Eurocopa. El fútbol es muy cambiante y mentalmente tienes que estar preparado para todo. Recuerdo que mi primer partido fue ante el Valencia en la Supercopa de España”.

Rubén recalca que “tenía ofertas de clubes que pagaban la cláusula, como el Arsenal, que eran 20 o 30 millones de euros. Ahí tienes que elegir. Y decido quedarme por afrontar un reto personal. Si es por dinero, me hubiera ido, pero quiero demostrar que puedo jugar en el Real Madrid. Guti estaba en su etapa final, también estaban Gago, Diarrá… Aposté por quedarme porque quería triunfar en el Real Madrid. Ser titular son palabras mayores”.

A los cuatro meses llegó el momento que marcó su futuro, al desvanecerse en un partido de Copa del Rey ante el Real Unión: “Me da el síncope y es el último partido que juego. No sentí nada antes. Fueron unos 40 segundos y te preguntas qué ha pasado, no era consciente en aquel momento. No, no tuve miedo”.

“Con 23 años recién cumplidos no tienes la madurez suficiente de llevar todo de una manera más alejada del foco. Quería saber qué me pasaba. No había un diagnóstico después de muchos meses”, indica. Siempre ha tratado de mirar el lado positivo de las cosas y de dejar atrás lo que no le aporta. En todo ese proceso, los médicos le recomendaron no hacer deporte. Tras su retirada, Rubén quiso seguir vinculado al deporte.

“El síncope que sufrí me permitió estar más con mis hijos; siempre hay algo positivo en la vida y ellos sienten que su padre siempre ha estado presente”

Se formó como entrenador y se incorporó al Real Madrid. Un mes de diciembre ascendieron a Alberto Toril al Castilla, quedó una vacante y pasó a ser segundo entrenador del Juvenil A: “Allí coincido con Jesé, Mascarell… Jugadores que han llegado a la élite”. Rubén trató de “aportar mi experiencia, hacerles ver lo que es la élite, el primer equipo… Cómo van a ser los pasos que van a dar hasta llegar a lo más alto. Quería ser primer entrenador y en dos años me dan un Cadete con 26 años. Fuimos campeones de Liga y también de la Nike Cup”.

Posteriormente se incorporó al Getafe B en Segunda División B, “un año complicado porque el primer equipo desciende y eso arrastra al filial, porque muchos jugadores subían al primer equipo a entrenar y jugar. Los filiales son así, manda el primer equipo y te las tienes que apañar”.

Tras esa etapa, fue contratado por el Guangzhou Evergrande, entonces referencia del fútbol chino, para entrenar en Madrid a jóvenes promesas en una academia del club: “Jugábamos torneos en China, a donde viajábamos varias veces al año. Fue una buena experiencia porque es otra cultura y siempre es interesante conocerla”.

Posteriormente hizo las maletas rumbo a Dubái para trabajar en el filial del Al Nasr, donde “hicimos una gran temporada y estaban muy contentos. Pero muere el jeque propietario del club, firman a García Pitarch como director deportivo, que al final se fue, y hubo cambios e incertidumbre”.

Rubén pensó que había llegado su “oportunidad de subir al primer equipo e iniciar una carrera interesante, pero entró gente nueva en el club y al final vuelvo a Madrid. He tenido ofertas para volver a Dubái o irme a otro país, pero tengo tres hijos y decidí quedarme. Al final, el síncope me permitió estar más con ellos. Porque he ganado mucho a nivel personal al estar cerca de ellos todos los días. Siempre hay algo positivo en la vida. Sienten que su padre siempre ha estado presente”.

“Mi referente siempre fue Raúl, un futbolista competitivo que enseñaba a los más jóvenes lo que era la exigencia de jugar en el Real Madrid”

En la actualidad está inmerso en una nueva etapa como directivo, ejerciendo de vicepresidente de la Arandina: “Iba a desaparecer y un amigo de Aranda me pidió ayuda y formamos un grupo de trabajo. Lo hemos reflotado y el objetivo de mantenerse en Tercera Federación se ha conseguido. Veo el fútbol desde otra perspectiva, algo que siempre te enriquece”. Su vínculo con AFE ha sido siempre estrecho: “Es nuestra asociación… Siempre hay que estar dispuesto a ayudar en todo lo que se pueda y hay que tener los pies en la tierra”.

En este episodio, Javi Casquero, excompañero y amigo, interviene para elogiar su figura: “Maduró mucho la temporada en el Getafe. Hizo una temporada increíble. No ha cambiado nada, es un tipo fantástico”. El propio protagonista reconoce que “Javi Casquero ha sido muy importante. Jugar a su lado, igual que con Celestini, me hizo crecer como futbolista y persona”.

Para finalizar, no duda en señalar a su referente: “Cuando era más pequeño era Raúl. Un futbolista competitivo y trabajador, que llegaba el primero al entrenamiento y se iba el último. Enseñaba lo que era la exigencia de jugar en el Real Madrid. Siempre se preocupaba de nosotros. Es el número uno”.

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