En el segundo episodio de ‘Más allá del fútbol’, el podcast de la Fundación AFE, Vicente del Bosque hace un repaso a su vida, profesional y personal. En una entrevista realizada por Eneko Fernández de Garayalde Giménez, la leyenda del fútbol español no sólo relata su trayectoria deportiva, también su cercanía a AFE y su compromiso con el aspecto social del deporte. “El fútbol tiene un componente social inevitable, el deporte son valores”, destaca el exseleccionador nacional de fútbol, que subraya que “no somos perfectos, todos estamos llenos de imperfecciones y el fútbol ayuda a enfocarte en la vida”.
Al rememorar la decisión que marcó su vida, Del Bosque recuerda que “de Salamanca me fui a Madrid, en 1968, con 17 años”, y destaca la figura de su progenitor, “un buen padre. El fútbol no era algo prioritario para él. Pero me acompañó en este camino, para que no me equivocara y que el fútbol tuviera un poder educativo, que realmente lo tiene”. “Era una aventura que iba a empezar sin tener mucho conocimiento de lo que era. Era muy inocente y di el paso con el deseo de poder ser futbolista”, admite, sin olvidar el escueto pero claro consejo que le dio su progenitor: “Pórtate bien”. Dos palabras que marcaron la conducta de Vicente en la capital, un mensaje que cumplió rajatabla, tratando siempre con respeto a quienes le educaron en las categorías inferiores. Hasta hoy…
“Empecé a estudiar Magisterio… y acabé ejerciendo esa profesión en el mundo del fútbol”. Reconoce en esta entrevista que siempre quiso ser “un técnico formativo”, seguramente porque aprendió de entrenadores que “más que buenos” desde el punto de vista futbolístico, “era gente humanista, personas que te enseñaban todo el arte de jugar al fútbol, pero también el arte de conducirte en la vida”. “El Real Madrid y sus técnicos nos educaban bien”, remata.
“El fútbol tiene un componente social inevitable porque el deporte son valores. Todos tenemos imperfecciones y el fútbol ayuda a enfocarte en la vida”
Respecto a su vida personal, recuerda que “conozco a Trini, mi mujer, en 1973. Y después llegó mi familia, tres hijos”. Confiesa que siempre ha sido “un pilar fundamental” y que tener un hijo, Álvaro, con Síndrome de Down, nos obligó a “tener comportamientos correctos”, reforzando su compromiso familiar y personal. “¿Qué haríamos nosotros sin Álvaro? Sería imposible…”, reflexiona emocionado al hablar de su hijo.
Su aprendizaje en la cantera fue fundamental en la misma medida que sus tres años como cedido, dos en el Castellón, “disputando una final de Copa en una campaña fantástica”, y uno en el Córdoba. “Fueron años en los que fui conociendo cómo es un vestuario profesional, algo muy importante y enriquecedor en todos los sentidos”, reconoce, fue como “hacer la mili”, ya que le permitió volver con madurez y experiencia para luego brillar en el Real Madrid. “Posiblemente, junto al Racing, el Castellón es el que mejor juega en Segunda División en la actualidad”, apunta al referirse a un club al que tiene un cariño muy especial.

En esos primeros tiempos lejos de Salamanca, escaló peldaños, en el fútbol y en su vida personal. En el campo fue progresando de manera sobresaliente, aunque su objetivo, sin excesivas pretensiones, “era ganarme la vida como futbolista, nada más”. Comenzó jugando como delantero centro, “me lo pasaba muy bien y marcaba goles, pero por mis condiciones físicas, poco a poco fui retrasando mi posición, con buen criterio de los entrenadores que tuve”. Del Bosque acabó siendo “casi un Busquets de nuestra época. Una posición muy importante en un equipo porque hay que estar pendiente de los laterales que suben, del central que sube… En fin, siempre atento a todo”. Y el cambio le gustó, “porque jugando en esa demarcación, estás pensando en todo el equipo”.
“Comencé jugando de delantero y acabé siendo un Busquets; una posición muy importante porque siempre tienes que estar pendiente de todo el equipo”
Incide en esta cuestión “porque ese tipo jugador es muy importante para un equipo”, y se refiere a referentes como Xabi Alonso o Sergio Busquets, pilares básicos en una demarcación clave en el fútbol. “Un futbolista generoso, que está pensando en los demás y no solamente en el lucimiento personal”, resume Vicente.
Ha conocido a lo largo de su vida, sobre todo en su larga etapa en el Real Madrid, a muchas personas que dejaron huella en su trayectoria, pero si tiene que elegir, no tiene dudas: Santiago Bernabéu y Luis Molowny: “Dos líderes morales, ejemplos de personas que querían al club más que a sus propias familias”, así recuerda Vicente a estas dos figuras, “personas que nos inculcaban siempre que tuviéramos un buen comportamiento. Tuve muchísima suerte de tenerlos cerca de mí”.

Sobre Luis Molowny, señala que “era un hombre muy tímido y un caballero en todos los sentidos”, y al referirse a Santiago Bernabéu, valora que “se preocupaba por los futbolistas y sus familias, de nuestras vidas en general. Transmitía liderazgo, lideraba desde el ejemplo”.
Sobre su transición de jugador a entrenador, Del Bosque asegura que fue muy natural y casi inmediata: “Apenas existió, en apenas diez días paso del campo al banquillo. Cuando pienso en retirarme es porque Luis Molowny me transmite que puedo seguir jugando si así lo quiero, pero que había pensado en mí” para ser integrante de su equipo de trabajo. Y muy pronto Vicente empieza a ejercer de segundo técnico del Castilla a las órdenes de Juan Santisteban.
“Mi etapa más feliz fue cuando entrené a nivel formativo, no en la élite a pesar de todos los títulos que he ganado a lo largo de mi carrera deportiva”
Con una hoja de servicios espectacular como entrenador en la élite, Vicente deja claro que “yo sólo quería ser entrenador formativo. Siempre he estado muy a gusto con los chavales”. Incluso, con el paso de los años y ya instalado en el primer nivel, seguía pensando de igual manera. Hoy en día, reflexiona y asegura que “la etapa más feliz que he vivido ha sido precisamente entrenando a nivel formativo, a pesar de todos los títulos que he ganado en la élite”.

Del Bosque disfrutaba “con los chavales, pendiente de que tuvieran una buena alimentación, tratando de que tuvieran una buena técnica, que es muy difícil de aprender” y siempre pretendía que esas enseñanzas “tuvieran una transferencia a los partidos. No se trata de entrenar por entrenar”. “Tenemos la obligación de intentar que el jugador progrese y que técnicamente sea cada día mejor”, insiste, porque “la táctica se aprende casi con el propio juego”, mientras que “la técnica, que es lo más bonito, es otra cosa; un buen control, un buen golpeo, un buen regate…”.
“Los jugadores de la Selección Española tuvieron un buen comportamiento; el ambiente fue la esencia de lo que debía ser un buen vestuario”
Sabe mejor que nadie que no es fácil ser integrante de un primer equipo y por ello hay que ser cauto: “Para que un jugador llegue, hay que ser muy cuidadoso por muchos factores que hay alrededor del fútbol”. Dice que no hablaba mucho con los padres, pero sí valora el esfuerzo de muchas familias, poniendo como ejemplo a Guti: “Su madre le llevaba a entrenar desde Torrejón, trabajaba en Madrid y más tarde regresaba para recogerle. Fue un chaval educado y llegó al primer equipo. Los familiares se lo merecen todo”. “Nosotros aportamos lo que podemos, pero al final son ellos, los futbolistas, los que construyen sus carreras deportivas”, apunta Vicente. “Generalmente, hablan bien de todos los que estuvimos durante años en la cantera del Real Madrid”, dice satisfecho.
Recuerda con orgullo sus años como seleccionador nacional, señalando que “teníamos unos buenos jugadores y un sistema de juego adecuado”, pero quiere destacar “su buen comportamiento, algo muy importante en un vestuario para hacer equipo. Eso marca mucho. El ambiente era la esencia de lo que debía ser un buen vestuario”. A pesar de los éxitos liderados —Mundial 2010 y Eurocopa 2012— da más valor a los cimientos y el proceso, más que el haber llegado “y que parece que me ha acabado tocando a mí”.

No quiso olvidar a otro personaje de enorme importancia, ya que “nosotros, y no podemos olvidarlo, cogimos la herencia de Luis Aragonés, que ganó la Eurocopa en 2008”, y por eso, “de las primeras cosas que les dije a los jugadores es que hablaran siempre bien del anterior entrenador. No de mí, porque podría parecer que eran unos pelotas al ser yo el seleccionador”. Incluso en momentos de reconocimiento, como al recoger el Premio Príncipe de Asturias que se le concedió a la Selección Española de Fútbol, hizo partícipe de manera espontánea al legendario futbolista y entrenador de Hortaleza: “Yo creo que fue un acto de justicia, un reconocimiento a una persona que ha sido muy querida en el vestuario”.
“Me siento identificado con AFE porque ayuda en todos los sentidos; no sólo debe proteger, también orientar al futbolista con vistas a su futuro”
Fue uno de los futbolistas que estuvo en primera línea en la Fundación de AFE en 1978, un vínculo que ha permanecido vivo hasta hoy: “Los futbolistas de aquella época que estábamos en una buena posición debíamos jugar un papel, debíamos trasladar a la sociedad lo que necesitaban los compañeros. Decían que éramos unos protegidos, pero necesitábamos una serie de cosas que AFE ha conseguido para el colectivo”. Aprecia su trabajo y lo considera muy importante para cualquier futbolista: “AFE puede ayudar y ayuda en todos los sentidos… Para empezar, el fútbol tiene un final y hay que prepararse para afrontar ese momento. Se han conseguido cosas que hace años parecían impensables. No sólo debe proteger, también orientar al futbolista con vistas a su futuro. Me siento absolutamente identificado con AFE”.
En este punto interviene Eneko para corroborar esas palabras, pues recuerda que “yo me beneficié de los servicios del sindicato para formarme; puede estudiar idiomas y sacarme los títulos de entrenador. AFE es un soporte para todos. Te hace sentir más seguro, como que hay una familia detrás que te va a sujetar cuando llegues al mundo real”.

“Yo fui entrenador porque hubo quienes influyeron para ello”, afirma Vicente, y apunta a colegas como Miljan Miljanic, Vujadin Boskov, Leo Beenhakker o Jupp Heynckes, “que no solo sabían de fútbol, sabían de la vida… Fueron vitales para influir en algunos para que fuéramos entrenadores. Me quedé con algo de todos, sin ninguna duda”. Centrado en los dos primeros, “de estilos totalmente opuestos” de Miljanic destaca que “el aprendizaje era por repeticiones”, y sobre Boskov relata que “todo era juego, estábamos deseando ir a entrenar”.
David Aganzo: “Vicente tiene todos los valores que todos buscamos, alguien que quiere el bien para los demás y se merece todo lo que ha conseguido”
David Aganzo, presidente de AFE y ex canterano del Real Madrid, interviene en este podcast para ensalzar la figura de Del Bosque, “una persona que tiene los valores que todos buscamos, una persona que quiere el bien para los demás”. Resalta el dirigente que “el fútbol son valores” y recuerda que Vicente siempre “llegaba el primero a la Ciudad Deportiva y se iba el último”, además de valorar que “conocía los nombres de los jugadores, de los padres, de los hermanos…”. “Ha trabajado muchísimo y se merece todo lo que ha conseguido. Ha sido un placer estar a su lado y haber disfrutado de todo lo que conseguimos”, enfatiza David Aganzo.
El exseleccionador nacional evoca que “David Aganzo, con 12 o 13 años, se desplazaba desde Leganés a entrenar acompañado de sus padres. Recuerdo que les recomendé que jugara cerca de casa para evitar tantos traslados a Madrid, aunque finalmente continuó y logró llegar al primer equipo. David fue un chaval muy educado”.

Recta final de la entrevista. Vuelve a esa etapa en el Castellón que tanto le marcó para elegir referentes que le marcaron a lo largo de su carrera deportiva: “Es difícil escoger, pero mi primer año en el vestuario del Castellón fue como ir a la universidad. Los porteros eran Araquistáin, que estuvo en el Real Madrid y ganó una Copa de Europa, y Mendieta (padre de Gaizka). Fueron entrañables y siempre se preocupaban de nosotros, los más jóvenes. Teníamos ansias de aprender a su lado. Competían entre ellos, pero fueron un ejemplo fantástico porque su comportamiento fue magnífico y los recuerdo con mucho cariño”.
¿Cómo le gustaría ser recordado a Del Bosque? La respuesta es clara, “como un apasionado del fútbol. El fútbol es sumar experiencias y conocimientos, pero sobre todo son emociones. En mi caso, he tratado de ser emocional, pero al mismo tiempo controlando las emociones, que es muy importante”.
