En la cuarta entrega de ‘Más allá del fútbol’, el podcast de la Fundación AFE, Eneko Fernández de Garayalde conversa con Jorge López Marco (Madrid, 23 de noviembre de 1978), conocido como Tote, para recorrer una larga trayectoria marcada por el talento y la exigencia. El exdelantero repasa los momentos más decisivos de su carrera y reflexiona, con sinceridad y perspectiva, sobre todo lo vivió en los diferentes clubes en los que estuvo. Sobre todo, cómo le marcó la vida en el barrio y el amor de sus padres.
Tote se crio en el madrileño barrio de Aluche y recuerda haber vivido “una infancia muy feliz, con mucha diversión, con mucho amor y mucha calle… Lo tuve todo, unos padres maravillosos y grandes amigos. No vivo allí, pero necesito ir de vez en cuando y llevo a mi hija para que conozca mis raíces”.
Reconoce que “tengo mucha nostalgia de aquella época. Una buena familia te marca, el amor marca tu infancia… Igual que la falta de cariño te marca mucho, porque te vuelves raro… Soy un privilegiado en este sentido. Cuando en el fútbol llegaron momentos malos, siempre he puesto buena cara porque me acuerdo de mis raíces. Sería un desagradecido si pusiera un ‘pero’ a mi vida. Soy optimista por naturaleza”, explica el exdelantero, que reconoce que la paternidad también cambió su forma de ver la vida: “Como padre, ahora tengo otras responsabilidades, hay una persona por encima de mí”.
El fútbol apareció desde muy pequeño y siempre ligado al barrio. “Empecé a jugar en la calle, en cemento, en tierra… Te hacías mucho daño si te caías. La calle es la mejor escuela de la vida para todo y no sólo con el fútbol. Jugaba con los mayores, que te daban patadas, te agarraban… Te daban, pero te querían educar en el campo. Y fuera del campo, si alguien te tocaba, tus compañeros mataban por ti porque son los códigos del barrio. Todo el día jugaba, rompiendo zapatillas… Todo era fútbol, respirábamos fútbol”.
“La calle es la mejor escuela de la vida y si hablamos de fútbol, te obligaba siempre a salirte del guion, algo que ahora en la actualidad no hace nadie”
Al analizar el fútbol actual, Tote considera que se ha perdido parte de aquella esencia. “Hay muy pocos, ahora los futbolistas están muy robotizados. Están Lamine Yamal, Pedri… Pero hay muy pocos. Son físicamente muy superiores a los de mi época, pero nadie se sale del guion. La calle te hacía salirte del guion porque jugabas en cemento o tierra y sabías que te harías daño si te caías, y eso te hacía pensar. Tenías que hacer todo un segundo antes para que no te dieran. Ahora mandan las tablets, la tecnología… Hablamos de fútbol, pero vuelvo al barrio y no veo a niñas saltando a la comba. Y me da pena, porque la calle es la mejor escuela de la vida”.

Continúa exponiendo su visión del fútbol y hablando de talentos, insiste una y otra vez con el mismo mensaje: “Cada vez hay menos. El otro día vi jugar a Isco 15 minutos y valió la pena. Me gustan ese tipo de jugadores, que son distintos. Había quedado para tomar unas cervezas, no fui y me quitó dos o tres, algo que le agradezco… Me gusta ver ese tipo de futbolistas, distintos, que desde casa no sabes lo que van a hacer. Y hay pocos. Me sigue emocionando Griezman, me emocionó Benzema, igual que otros jugadores del Real Madrid como Guti, un mago total. En fin, me gusta ese perfil, que está en peligro de extinción”.
“A mí me ha tocado jugar con gente que te agarraba y te insultaba, y cuando llegué al fútbol profesional estaba curtido. En el barrio jugaba al fútbol con gente complicada y tenía que pedir el balón, que no era fácil. Pero si lo haces y no te arredras, tu vida da un cambio, superas un nivel. Los niños de hoy no han vivido eso”, añade. Incluso, recuerda que, siendo profesional, seguía jugando con sus amigos: “También jugaba en un equipo con mis colegas, algo que estaba prohibido y hoy es impensable”.
“Están Lamine o Pedri, pero hay pocos futbolistas imaginativos; ahora están muy robotizados y es una pena porque cada vez hay menos talentos”
Al hablar de las personas más importantes de su vida no duda: “Mis padres, son mis ídolos, mi debilidad… Me lo han dado todo con un cariño enorme. Soy hijo único y siempre he estado en sus brazos. He perdido a mi padre y me cuesta mucho, aunque es ley de vida e intento reponerme. Les tengo mucha admiración”.
La figura paterna fue clave en su crecimiento: “Era muy normal. Sí me dejó claro, como no era buen estudiante, una cosa: ‘Si te quieres dedicar al fútbol en serio, que lo vea yo mismo, que tienes pasión y dedicación. O te vienes a trabajar a la empresa’. Y salió bien, cumplí con mi palabra”.

Sobre sí mismo, reconoce un carácter frontal: “Era muy rebelde y franco, me fastidiaban mucho las injusticias. Hay tipos de personas que no me gustan. Muero por las que tienen un corazón bonito, pero no puedo con los malos y no puedo ser políticamente correcto con ellos. Eso te crea problemas, pero duermo del tirón y eso me da tranquilidad. Siempre tengo que decir lo que siento para que me vean venir y sepan de qué lado estoy”. “Soy un tipo feliz, valoro mucho lo que tengo”, con esta frase retrata su vida en la actualidad.
Uno de los momentos que cambió su carrera llegó en un partido entre el filial y el primer equipo del Real Madrid: “Estaba enfadado en el banquillo y en ese momento pienso en marcharme. Pero está mi padre en la grada y por respeto a él no me marcho. Jugué el segundo tiempo, marqué tres goles, di dos asistencias y Toshack me subió al primer equipo. Mi vida cambió por no irme. Si me hubiera ido, tal vez sería carpintero o taxista… El tren pasó en ese momento para mí con 18 o 19 años… Hubiera decepcionado a mi padre”. “Yo tenía rebeldía y en ese momento creí que se cometía una injusticia. Me quise ir al Atlético de Madrid y no me daban la oportunidad de marcharme, pero aun así entrenaba bien”, señala Tote.
“Griezmann, Benzema, Guti, Isco… Me gusta ese tipo de futbolista, que desde casa no sabes lo que va a hacer; es un perfil que está en peligro de extinción”
Sobre Toshack recuerda que “tenía problemas con varios jugadores, era una época complicada. Me aproveché de esos problemas, me subieron y debuté con el primer equipo, pero volví al filial para jugar una fase de ascenso en Segunda División. En aquella época no jugaba y empecé a jugarlo todo como titular. En el fútbol todo cambia de un momento a otro”. “A muchos jugadores los tenía en cromos y paso a convivir con ellos. Fue una experiencia maravillosa. Fueron dos semanas porque bajé al Castilla”, recuerda con emoción.
Tras pasar por numerosos clubes, Tote reconoce haber encontrado la felicidad en diferentes etapas: “Lo he sido en muchos sitios, son cuotas de felicidad que sumas. Cuando sentí que podía ser futbolista de Primera División fue en mi primera temporada en el Real Valladolid. Lo jugué todo, me enfrenté a todos, competí con los mejores centrales, me iba de jugadores de primer nivel mundial… En ese momento me di cuenta de que podía vivir del fútbol”.

Sobre su paso por el Real Madrid afirma que “es un club grandioso, estar en el Real Madrid es maravilloso, fui un privilegiado”. También guarda un recuerdo especial de su etapa en el Hércules: “Fui muy feliz, ya que fui yo en todos los aspectos; me permitieron serlo fuera del campo, cometer errores y me han querido. En Alicante caí de pie, siempre estuve respaldado por la gente. Me reforzaba porque siempre podía decir lo que quisiera”.
Sobre otras etapas, explica que “al Betis fui con mucha ilusión, pero tuve la mala suerte de lesionarme cuando nunca me había pasado”, mientras que “en Málaga no pude demostrar lo que valía, pero salía a calentar y me aplaudía la gente. ‘Están locos’, pensaba”. “El Benfica fue mi primera experiencia fuera de casa y en un club de talla mundial, con 19 o 20 años. Vino a mi presentación Eusebio -leyenda del fútbol mundial-, un club que me permitió jugar en Europa”, evoca sobre aquella aventura.
“Muero por todas las personas que tienen un corazón bonito, pero reconozco que no puedo con los malos y no puedo ser políticamente correcto con ellos”
Al hacer balance de su carrera, Tote admite que “he tenido cuotas de felicidad en todos los clubes. Tengo la inteligencia de tomar sorbos de felicidad del sitio en el que estoy, sé valorar lo que ha sido mi carrera. Me siento un privilegiado. Seguramente pude hacer algo más, pero no lo pienso porque me atormentaría. Sí pienso, ¿cuánta gente se cambiaría por mí? Debuté en Primera División, el sueño de millones de personas, yo lo cumplí y soy un afortunado”. “He sufrido lesiones importantes cuando mejor estaba que me han hecho estar un año parado. Pero la gente me recuerda y no me puedo quejar. Muchos no han podido jugar ni en Segunda División a pesar de tener talento”, resume.

Nuestro protagonista tiene claro cuál es el mejor momento de su carrera: “El debut en Primera División, sin lugar a dudas. Fue como darle las gracias a mis padres por el esfuerzo que habían hecho. A partir de ahí, no hubiera sido un problema no jugar más porque ya había cumplido mis expectativas”. Los peores, sin duda, cuando sufrió “diferentes lesiones. En concreto, cuando volaba en el Hércules, en Primera División, sufrí una triada una semana antes de ir al Santiago Bernabéu. Me encontraba muy bien y eso me hizo daño a nivel mental porque no sabía si volvería a jugar y ya tenía una edad… Estaba muy ilusionado con seguir un año más en Primera en Alicante y dar continuidad al proyecto”. “Tenía 32, 33 años y me lo curré mucho porque no quería tener el recuerdo de retirarme en una camilla. Tras 11 meses volví a jugar, aunque me costaba sumar tres partidos seguidos por la inactividad”, apostilla.
Su sueño no cumplido, del que ha hablado muchas veces, fue “jugar en el Atlético de Madrid. Mi padre se llegó a reunir con Jesús Gil. Pero metieron a otro representante y no pudo ser”. ¿Ha pagado Tote un precio alto por su manera de ser?: “Seguramente, sí, pero nunca me ha importado. Repito, me gusta dormir a gusto y tener la conciencia tranquila”.
“Soy un privilegiado porque he disfrutado cuotas de felicidad en todos los clubes en los que he estado y sé valorar lo que ha sido mi carrera deportiva”
Tote admite también que nunca tuvo la mentalidad de los grandes competidores: “Nunca he tenido la mentalidad para ser un jugador grande. Siempre he tenido de todo, no he sufrido penurias, no he pasado hambre… No he tenido la ambición de tener que hacer una carrera espectacular para comprarme una casa y eso te marca mucho”. “Algunos compañeros lo han pasado muy mal y se les notaba. Yo estaba jugando y muchas veces pensaba en qué tenía que ponerme para salir por la noche. Y lo hacía jugando en el Camp Nou o el Vicente Calderón”, añade.
Siguiendo con su manera de entender la vida y el fútbol, Tote señala que “tenía una pierna izquierda que no estaba mal y en algún momento puntual podía hacer algo que llamara la atención, pero no podía hacer una carrera larga, no tenía la mentalidad. Era un jugador de momentos, que tienen un recorrido muy corto. Lo digo porque hay sitios en los que tienes que rendir miércoles-domingo, no puedes dar dos pinceladas y nada más… Y no tenía esa mentalidad. Yo jugaba para divertirme, no para competir”. “Ahora compito mucho más, a mi hija no la dejo ganar en nada. Me he equivocado mucho en eso, pero en mi cabeza no. He jugado, me he divertido y me he ido…”, apunta el de Aluche.

“Nunca me engaño a mí mismo, sé hasta donde puedo llegar y sé lo que he podido conseguir”, explica Tote, que al final de su carrera le tocó ser capitán del Hércules “y asumir más responsabilidades pensando en el grupo. La gente te veía de otra forma y ahí sí me tomaba los partidos de otra forma. Pero ha sido al terminar mi carrera, cuando era joven no tenía esa mentalidad de ganador, de intentar ser el mejor cada fin de semana, me conformaba con dos jugadas y me di cuenta muy tarde de que no puede ser así…”.
Y así llegó el momento de la retirada y Tote explica cómo lo asumió: “En el Hércules estaba peleado con todos los que mandaban. Tenía ofertas para irme al extranjero, pero no me apetecía. Quería estar en Madrid con mi familia y mis amigos”.
“Cuando llegaron momentos malos, siempre puse buena cara porque me acuerdo de mis raíces; sería un desagradecido si pusiera un ‘pero’ a mi vida”
Una vez alejado del profesional, regresó al fútbol gracias a los veteranos del Real Madrid: “Hay una persona a la que tengo que agradecerle mucho que es Geni Martínez -responsable del Departamento de Salud de AFE-, que me llama para que juegue con ellos y ahí vuelvo a la rueda del fútbol. No quería ir, pero me insiste mucho y he pasado unos años de mucha felicidad en el equipo”. “Volví porque quiero hacer cosas, sentirme feliz conmigo mismo. Me lo paso muy bien, la verdad. Voy con figuras muy representativas del club y lo agradezco porque yo apenas jugué 19 o 20 partidos con el Real Madrid”, revela el exfutbolista.
¿El fútbol le ha preparado para lo que ha llegado después de la retirada? El “sí” de Tote es concluyente, porque “ahora voy a un campo y siento nostalgia, como cuando estuve en Sevilla en la final de la Copa del Rey, un partido que me hubiera encantado jugar, hubiera pagado. Lo dejé y me olvidé… Ahora juego con mis amigos en un equipo que se llama Los Jareños, en el que están exjugadores del Real Madrid… Con ellos vivo momentos de felicidad”.

Lo más importante que le ha enseñado el fútbol es “saber levantarme porque nunca me he caído en la vida. Me he caído en el fútbol y me ha enseñado a ser fuerte mentalmente para lo que me toque vivir en la vida”. Y lo argumenta diciendo que “el fútbol es un aprendizaje continuo. La gente te conoce enseguida y tu personalidad, aunque no quiera, va cambiando. La sociedad te acostumbra mal, pero debes tener la inteligencia necesaria para saber que es durante un periodo de tiempo. Lo de ir a un restaurante y que no te cobren, tener mesa cuando los demás están haciendo cola…”.
En este punto, reflexiona sobre los privilegios que rodean al futbolista profesional y recuerda una anécdota: “Estando en el Real Madrid, fuimos a un evento en el que había un concurso para regalar 10 consolas tras superar muchos filtros por los que habían pasado miles de personas. Fuimos varios jugadores del primer equipo del Real Madrid y nos regalaron una consola con mandos, etc. Cuando salimos, al primero que vi, se la regalé. Me daba vergüenza llevarme una cuando esas personas llevaban horas esperando para entrar en un concurso”. Al recordar aquel momento, dice que “no me parece que eso sea real. No hay nada más injusto que tratar a todos por igual porque no todos somos iguales, pero creo que hay situaciones del jugador de fútbol que son demasiado…”.
“Soy feliz en AFE porque es mi casa… David Aganzo es íntimo mío y hay gente buena que hace mucho por los futbolistas y siempre se deja la vida por ellos”
¿Quién ha dado más: ¿Tote al fútbol o el fútbol a Tote?: “El fútbol a mí, lo tengo clarísimo. Aunque sólo sea por una cuestión económica. Que mi familia pueda comer, por las experiencias vividas, por los amigos que he hecho… El fútbol me ha enriquecido muchísimo”. Al hablar de sueños pendientes, deja una de las frases más emotivas de toda la conversación: “No tengo porque sólo tengo uno que no se puede cumplir, que mi padre estuviera vivo. Ahora quiero ver a mi hija feliz, que se crie bien y disfrutar de mi gente”.
Tiene carnet de entrenador y de director deportivo, pero no se plantea ejercer porque “no tengo pasión para eso y yo me muevo mucho por la pasión. Llevar un vestuario con tantas personas y tantas personalidades es muy complicado. No sé si me carácter valdría para ello. He estado un par de veces a puntito de probar, pero hay algo dentro de mí que no me deja”. Aun así, le sigue apasionando el fútbol: “Me encanta como espectador y verlo en directo. Tengo abonos para ir al Metropolitano, al Bernabéu… Me gusta ver nuevos talentos, me emociona ver jugar a los grandes futbolistas”.

El vínculo de Tote con AFE es muy estrecho y lo valora mucho: “David Aganzo es íntimo mío. Jugamos juntos en el Hércules y tengo una amistad con él increíble. Igual que con muchas personas del sindicato como Geni, Tello, Diego Rivas… También con los abogados que me ayudaron cuando tuve problemas. Es gente buena, con un corazón bonito, que hace mucho por los futbolistas porque se dejan la vida por ellos. Han sido jugadores y eso hace que entiendan los problemas que tienen los que están en activo. Me parece una asociación maravillosa, me siento muy feliz en AFE porque es mi casa…”.
“Dejando al margen a mis padres, mi referente es Vicente del Bosque, creo que ha sido la persona más importante a nivel profesional que he tenido”
Como ya es habitual en ‘Más allá del fútbol’, Tote recibió durante la entrevista el mensaje sorpresa de una persona muy importante en su vida. En este caso, el protagonista fue Luis García, ex de Barcelona, Liverpool y Atlético de Madrid, entre otros clubes, y antiguo compañero suyo en el Real Valladolid: “Te mando este mensaje para decirte que has sido una persona muy importante para mí desde que nos conocimos en el Valladolid, donde compartíamos habitación. Todo el equipo disfrutó de ti, de tu calidad y tu talento, pero sobre todo de tu carisma y de tu nobleza. Son valores que te inculcó tu papá y te han valido para hacerte un hueco en el corazón de muchos compañeros. Siempre nos has demostrado que eres una persona honesta, trabajadora y que siempre vas a estar ahí para nosotros. Te doy las gracias por los maravillosos momentos que dejaste en el campo, te mereces todo lo bueno que venga”.
Emocionado tras escuchar las palabras de su amigo, Tote responde: “Es un hermano con el que ahora convivo mucho. Hemos pasado muchas cosas juntos, tanto en la vida como en el campo. Ha hecho una gran carrera, es un jugador enorme. Me ha dado más él a mí que yo a él. Me emociona su mensaje y se lo agradezco. En el Valladolid éramos muy niños y teníamos mucha hambre. En cuanto a Luis, ya se empezaba a vislumbrar la gran carrera que tendría. Fue una buena temporada para los dos e hicimos cosas bonitas como ganar al Real Madrid”.

Al hablar de los referentes que más le marcaron fuera del terreno de juego, Tote señala directamente a uno: “Dejando al margen a mis padres, voy a elegir a Vicente del Bosque. Yo llegaba del Atlético de Madrid al Real Madrid. Lo hice lesionado y él me aguantó en la cantera porque tenía buenas referencias de mí. Allí me curó el doctor Herrador, se portaron de diez conmigo. Vicente me puso en el Cadete B, me dio toda la confianza para desplegar mi fútbol”. Además de Del Bosque, también se acuerda de Pirri, “otro tipazo que se portó conmigo de diez. Pero con Vicente he tenido más relación y creo que ha sido el más importante”.
La relación entre ambos atravesó momentos complicados. “Tuve un problema con él porque me dijeron que había dicho algo sobre mi padre y me encaré con él. Y Vicente tuvo la elegancia y la madurez para no tomárselo en serio, para escucharme, pero no juzgarme”, señala. Aquella actitud dejó una huella profunda en Tote, que recuerda especialmente cómo Del Bosque siguió confiando en él pese a sus diferencias: “Me llevó al primer equipo cuando no nos hablábamos. Recuerdo que fuimos a jugar un partido a Milán, me salió muy bien, me dijo que me quedaba en el primer equipo y no me dio más explicaciones. Noté que me tenía cariño y tengo que agradecerle mucho, algo que se lo he dicho a la cara. Siendo yo un crío, creo que ha sido la persona más importante a nivel profesional que he tenido”.
