“Castigué mi cuerpo durante mucho tiempo”. Con esa frase resume Leticia Méndez (Madrid, 25 de julio de 1992) el episodio que ha marcado su vida en una nueva entrega de ‘Más allá del fútbol’, el podcast de la Fundación AFE que presenta Eneko Fernández de Garayalde. La exfutbolista de Atlético de Madrid, Levante, Madrid CFF, Málaga, DUX Logroño y Sporting de Huelva convivió durante años con un TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria), una enfermedad que terminó condicionando su carrera deportiva y precipitando su retirada. Hoy, una vez superada aquella etapa, ha decidido convertir su experiencia en una herramienta para ayudar a otras futbolistas. A través de sus charlas y de su testimonio, se ha convertido en un referente para muchas jugadoras que atraviesan situaciones similares y no saben cómo pedir ayuda.
Su historia con el fútbol comenzó en una época muy diferente a la actual, cuando las niñas apenas encontraban equipos en los que jugar. Leticia recuerda que “la situación era muy diferente a la actual. Yo jugaba con mis dos hermanos y me gustaba mucho. Empecé a estudiar sevillanas y un buen día le dije a mi madre que prefería jugar al fútbol. Así ingresé en un equipo de mi barrio, con mis compañeros del colegio. No había equipo de chicas”.
Durante aquellos primeros años nunca sintió rechazo por jugar con niños. De hecho, asegura que “yo jugaba con mis hermanos, en el colegio, con mis amigos… En ese sentido no tuve ningún problema. Me aceptaban sin problema y no tuve ninguna queja”.
A los diez años llegó el momento de dar un paso importante en su formación como futbolista. Fue entonces cuando realizó las pruebas con el Atlético de Madrid y comenzó una larga etapa en el club rojiblanco. Así lo recuerda: “Había muy pocas niñas que jugaran al fútbol. Me fui a hacer las pruebas con el Atlético de Madrid y así fiché”.
Su llegada al Atlético marcó un antes y un después en su carrera. Leti Méndez rememora aquella etapa con especial cariño y explica que “fue genial, muy bonita. Quería seguir progresando y lo mejor que me pudo pasar fue fichar por el Atlético. Me hizo mucha ilusión”.
Su brillante y prolífica carrera deportiva estuvo marcada en todo momento por padecer durante doce largos años un TCA y por ello “castigué mi cuerpo durante mucho tiempo”
Desde muy pequeña tenía claro cuál era su objetivo y nunca perdió de vista la meta de alcanzar la máxima categoría. Como ella misma afirma, “tenía muy claro que quería llegar a la Primera División. Se fueron dando las cosas muy bien y lo conseguí”. Su crecimiento deportivo también tuvo continuidad con las categorías inferiores de la Selección Española de Fútbol, con la que logró un importante éxito internacional. “Con la Sub 17 fuimos subcampeonas de Europa”, recuerda.

Aquella experiencia le permitió compartir vestuario con algunas de las futbolistas que años después se convertirían en referentes del fútbol español. Sobre aquella etapa explica que “fue muy bonito. Poco a poco se va consiguiendo todo. Te ibas acercando a jugadoras como Sandra Paños, Olga, Jennifer Hermoso, Alexia, etc. Jugadoras que ya marcaban la diferencia”.
Su estreno en la élite todavía permanece grabado en su memoria. Leticia recuerda que “en Torrejón debuté en Primera División. Fui titular y fue espectacular, algo increíble”.
“Desde que comencé a jugar al fútbol tuve muy claro que quería llegar hasta la Primera División; poco a poco se me fueron dando las cosas muy bien y al final lo conseguí”
Con el paso de las temporadas fue ganándose un sitio en el primer equipo del Atlético de Madrid y siempre sintió el respaldo de la entidad. En ese sentido destaca que “me sentí importante siempre, me valoraron en todo momento, desde los 10 años que ingresé en el club. Sentí su cariño y creyeron en mí. Es que con 16/17 años ya estaba en el primer equipo. Fue muy bonito porque era lo que llevaba buscando durante años”.
Con solo 19 años decidió abandonar Madrid para afrontar un nuevo reto en la UD Levante, una decisión que supuso dejar atrás su entorno familiar. A pesar de ello, guarda un gran recuerdo de aquella etapa y asegura que fue “algo duro porque lo dejas todo. Pero allí pasé muy buenos años, lo jugué casi todo y no me arrepiento de la decisión que tomé. Hice muy buenos años, crecí muchísimo y me llamó la Selección Española absoluta”.

Posteriormente defendió las camisetas del Madrid CFF, Málaga, DUX Logroño y Sporting de Huelva, completando una amplia trayectoria en la élite del fútbol femenino español. Sin embargo, mientras seguía compitiendo al máximo nivel, convivía con un problema que llevaba años arrastrando.
Con 30 años llegó el momento de tomar una decisión tan difícil como inevitable. Leticia reconoce que “me hubiese encantado seguir, pero por el TCA que me diagnosticaron no podía seguir jugando sin estar recuperada”.
La enfermedad, explica, tenía un origen mucho más lejano del que muchas personas podían imaginar. Sobre ese momento de su vida relata que “este trastorno surgió muchos años antes, desde que falleció mi madre. Me costó emocionalmente, me afectó y surgió el TCA. Tenía un problema, pero no lo aceptaba, no era consciente de ello. No le daba valor a lo que ocurría hasta que llegó un momento en el que tuve claro que era imposible seguir así. Desde que inicié mui carrera en Primera División arrastré ese problema, tanto mental como físicamente”.
“Llegué a los 10 años de edad, creyeron en mí y siempre me sentí una futbolista importante en el Atlético de Madrid, un club en el que me valoraron mucho en todo momento”
“Ahora lo pienso y creo que estando bien, hubiera tenido una carrera muy diferente. Al final vas tirando, pero es difícil cuando no tienes a nadie que te oriente… Ahora hay más ayudas, pero en ese momento no teníamos psicólogo y había nutricionista en pocos equipos. Habría necesitado a algún experto en ese momento. No sabía cómo hablar del tema y no era capaz de aceptar lo que me estaba pasando, hasta que te vas dando cuenta. Entras en una dinámica y en la que al final aceptas que tienes un problema”.
“Cuando decido darle voz a este problema es porque quiero que los clubes se den cuenta de que las cosas se deben hacer de otra manera. A esos temas no se les ha dado valor”, señala.

“Muchas veces un preparador físico te decía ‘da igual la regla, no puedes engordar dos kilos’, cuando la realidad es que es así. Y puedes engordar por la regla. Creo que hay que tener personas más cualificadas que tengan presente esas cosas. Es que no voy a rendir por tener un TCA. Muchas chicas me escriben para decirme que les pasa lo mismo, que lo están viviendo y están calladas por miedo”.
Considera que “los equipos ahora están más preparados, con psicólogos, nutricionistas… Creo que algún preparador físico sí tiene que tener cuidado con estos asuntos. Una amiga entrenadora me preguntó si debía pesar a diario a sus jugadoras. Yo creo que no, porque cuando eres deportista de élite debes tener claro que te debes cuidar. Y quien no lo hace, se perjudica. Y si ves que alguien tiene un problema, acercarte a ella y poner los medios para ayudarla”. “Cuando estás tres kilos por encima de tu peso, algo está pasando. Pero nunca tuve una charla con nadie sobre mi problema, también es verdad que tratas de esconderlo”, sentencia.
“Desde que inicié mi carrera en Primera División arrastré el TCA, algo que me afectó tanto mental como físicamente; tenía un problema, pero no era consciente de ello, no lo aceptaba”
“Yo no tenía ni idea de lo que me estaba pasando. Leía, miraba en internet… Es que no sabes cómo se lo va a tomar el equipo en el que estás. Teniendo al lado un psicólogo u otra persona, lo puedes llevar de otra manera con el fin de ayudar. En el Sporting de Huelva no fue así y me apartaron”, evoca Leti.
¿Qué le dirías a una futbolista que sufra este problema?: “Que lo hable… Si en el equipo no hay medios, que lo hable con su familia porque la van a ayuda. Yo me arrepiento de no haberlo hecho antes, lo hice cuando pude”.
Se retira a los 30 años, cuando ‘ataca’ de verdad el problema: “En el Sporting me di cuenta de que no podía compaginar el fútbol con la recuperación del TCA. En mi recuperación, cogí 10 kilos, algo incompatible con el fútbol. Tuve lesiones musculares el último año que no había tenido en la vida. Tenía claro que debía centrarme en la recuperación”.

“Mi cuerpo se ha ido estabilizando con el paso de los años después de muchos machacándolo”, explica, y recuerda que “no oficialicé mi retirada, dije que me tomaba un tiempo para recuperarme. Y tras dos años y después de recibir el alta ya es muy difícil volver”.
Leti explica que “a la primera persona, después de la familia, que se lo dije fue a Jade Boho -delegada de AFE y exfutbolista-, estando las dos en Logroño. Pensé que me podía ayudar. Muchas chicas me han preguntado, incluso personas que no se dedicaban al futbol. ¿A quién has recurrido? Y ahí te das cuenta de que puedes ayudar”.
“Ahora lo pienso y creo que estando bien, hubiera tenido una carrera muy diferente. Al final vas tirando, pero es muy difícil cuando no tienes a nadie que te oriente y ayude”
Después de compartir su situación con las personas más cercanas, Leticia necesitó tiempo para sentirse preparada antes de hacer pública su historia. Aunque había hablado del problema durante su etapa en Logroño, tardó un año en dar el paso definitivo y publicar un vídeo para visibilizar el TCA. Sobre aquel proceso recuerda que “desde que en Logroño lo dije, pasó un año hasta que publiqué ese vídeo. En ese tiempo fui incapaz de subirlo. Cuando me sentí fuerte, lo hice, esperando que le sirviera a la gente”.
Su testimonio no tardó en convertirse en una referencia para otras futbolistas. En la primera edición de las Sesiones AFE FutFem fue invitada a compartir su experiencia con las jugadoras convocadas, una oportunidad que aceptó convencida de que podía ser de utilidad. Como ella misma explica: “Di esa charla porque pensé que podía ayudar al dar visibilidad al TCA”.

Aquella experiencia dejó una profunda huella tanto en ella como en las asistentes. Leticia recuerda que “me llamó Jade para que diera una charla en las Sesiones AFE y fue dura, porque hubo niñas que lo pasaron mal, porque habían vivido de cerca ese problema. Yo les trasladé mi experiencia. Cuando escuchas a alguien sobre algo que estás viviendo, te sientes más comprendida. Es un tema que no se habla en cualquier lado o a diario, nunca sabes si te van a entender”.
Aunque reconoce que esta labor no ocupa el centro de su actividad profesional, siempre está dispuesta a participar cuando considera que puede ayudar a otras personas. Así lo manifiesta al afirmar que “no es mi foco principal, pero si me llaman para dar una charla, voy sin problemas porque puedo ayudar mucho. A mí me hubiera ayudado en su momento. Que pueda dar esas charlas puede servir. Y no sólo niñas, también hablo de la familia. Me ha escrito alguna madre para hablar sobre este tema, sobre cómo ayudar a su hija. Hay gente que lo pasa mal, esa la realidad”.
“Si me llaman para dar una charla para hablar de este asunto, voy sin problemas porque sé que puedo ayudar mucho y no sólo a las niñas, también hablo de las familias”
Poder acompañar a quienes atraviesan una situación similar se ha convertido en una de las mayores satisfacciones de esta nueva etapa de su vida. Leticia reconoce que “me satisface hacer feliz con esta faceta, hay personas que sufren en silencio este problema. Hablar de ello con naturalidad puede ayudar. Me siento feliz porque me gusta ayudar a gente que lo está pasando mal. Lo he vivido y sé lo que es. Yo he sufrido ese problema 12 años”.

Durante la entrevista recibe un emotivo mensaje de su amiga y compañera de profesión Saray García, quien destaca la fortaleza con la que ha afrontado Leti los momentos más difíciles de su vida. En su vídeo le dice: “La pasión por el fútbol nos ha unido. Fuimos rivales mucho tiempo y al final pudimos compartir equipo. El fútbol nos ha dado muchas cosas, sobre todo la amistad que nos une. Sé que has pasado momentos duros, que la vida te ha golpeado duro… Pero eres una persona que ha tenido mucha fortaleza. Siento admiración por ti, por ver cómo has conseguido estabilizarte y ser la persona que eres ahora mismo”.
Visiblemente emocionada, Leticia responde poniendo en valor la relación que las une desde hace años. Sobre Saray asegura que “tenemos una gran amistad. Al final el fútbol te da la oportunidad de conocer gente increíble y nosotras coincidimos en el Madrid CFF y aunque jugamos en diferentes equipos más tarde, nuestra amistad ha perdurado”.
Cuando se le pregunta por una persona que haya marcado su vida por sus valores, no duda en señalar a Andrea Esteban, exjugadora y ahora entrenadora. Ella representa para Leti Méndez un ejemplo de superación y resiliencia. Así lo explica: “La admiro porque me ha inculcado unos valores increíbles. Coincidí en el Levante, tuvo muchas lesiones de rodilla que la obligaron a retirarse muy joven. Y la vida también la golpeó… Destaco sus valores y su forma de ver la vida, siempre mirando hacia adelante por muchas veces que se caiga. Es una persona a la que siempre tendré en cuenta”.
